Puno / Universidades

¿Quién podría ser el nuevo rector de la UNA Puno?

"La UNA Puno enfrenta una elección clave. Entre distintas trayectorias y cuestionamientos, el Dr. Javier Mamani Paredes resalta por su gestión, liderazgo y respaldo docente."

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Asamble General de docentes Nueva UNA - UNA Puno. | .-

Por German Pachacuti - Publicado hace 4 horas y 33 minutos

En el actual escenario electoral de la Universidad Nacional del Altiplano, comienzan a definirse las figuras que aspiran a conducir el destino institucional en los próximos años. No se trata de una elección más: está en juego el rumbo académico, ético y administrativo de la universidad. Y frente a ello, la comunidad universitaria no puede permitirse una evaluación superficial.
Hasta el momento, se perfilan tres candidaturas principales, cada una con características claramente diferenciadas.
El primero en escena es el Dr. Walter Tudela, quien ha expresado abiertamente su intención de asumir el rectorado. Sin embargo, su trayectoria dentro de la universidad no pasa desapercibida. A lo largo de distintos procesos electorales, su comportamiento ha estado marcado por un evidente camaleonismo político, transitando entre distintas gestiones y posicionamientos según la coyuntura. Más que convicción, lo que se percibe es una lógica de acomodo permanente. Este patrón reiterado ha llevado a muchos a calificar su accionar como un oportunismo sistemático, donde las lealtades parecen subordinadas a la conveniencia del momento. Si bien se reconoce su trayectoria académica, la dimensión ética del liderazgo que podría ejercer queda seriamente en entredicho. La pregunta resulta inevitable: ¿puede una institución que requiere estabilidad confiar en un liderazgo tan volátil?

En segundo lugar, aparece el Dr. Dante Salas, cuya candidatura se caracteriza más por la inacción que por la controversia. Su gestión como decano ha sido percibida como pasiva, sin mayor incidencia en los procesos de desarrollo institucional. En términos simples, ha sido un liderazgo que “no hace ni deshace”, optando por una posición distante frente a los problemas de la universidad. Esta aparente neutralidad, sin embargo, no está exenta de cuestionamientos. Se le atribuye una estrategia de respaldo a sectores docentes menos favorecidos por las dinámicas universitarias, lo cual, si bien puede interpretarse como inclusión, también despierta dudas sobre el trasfondo político de dichas decisiones. Asimismo, persisten observaciones en torno a contrataciones que no habrían cumplido plenamente con los estándares exigidos por la SUNEDU. No se trata de un liderazgo confrontacional, pero tampoco de uno transformador.

En contraste, la candidatura del Dr. Javier Mamani Paredes se posiciona como una de las más sólidas y consistentes en el actual proceso. Su trayectoria no se sostiene en discursos, sino en resultados concretos. Ha sido protagonista en la lucha por el nombramiento de más de 160 docentes y en el ascenso de más de medio centenar de profesores durante el año 2025, incluso frente a la resistencia de sectores que optaron por la pasividad o el cálculo político.
Además, su presencia en las reivindicaciones estudiantiles —especialmente en la exigencia de infraestructura adecuada para diversas escuelas profesionales— evidencia un liderazgo activo, cercano y comprometido con las necesidades reales de la comunidad universitaria. No es un actor de coyuntura, sino un gestor que ha demostrado capacidad de acción en momentos clave.

Este respaldo no es solo percepción. En el reciente pulso electoral realizado el lunes 6 de abril, aproximadamente el 80% del profesorado expresó su apoyo al Dr. Mamani Paredes, frente a un 15% que respalda al Dr. Salas y apenas un 5% que se inclina por el Dr. Tudela. Las cifras reflejan algo más profundo: una clara preferencia por un liderazgo coherente, firme y con resultados verificables.

Por otro lado, también comienzan a perfilarse nombres para los vicerrectorados, entre ellos el Dr. Pedro Huacanca Medina y el Dr. Edgar Callohuanca Avalos, además de otros actores aún poco visibles. Su papel será determinante en la consolidación de un proyecto institucional serio, ya que el rectorado no se ejerce en solitario, sino en equipo.
La pregunta de fondo no es simplemente quién puede ser rector, sino quién merece serlo. La Universidad Nacional del Altiplano necesita un liderazgo con visión amplia, firmeza ética y capacidad de conducción real. No basta con la experiencia ni con la presencia; se requiere carácter, coherencia y compromiso demostrado.

En ese contexto, la preferencia por el Dr. Javier Mamani Paredes parece responder no a simpatías circunstanciales, sino a una evaluación objetiva de su desempeño. La comunidad universitaria, en su mayoría, parece haber entendido que este no es momento de improvisaciones ni de liderazgos ambiguos, sino de decisiones firmes.

El futuro de la UNA Puno está en juego. Y con él, la posibilidad de construir una universidad más sólida, más justa y verdaderamente comprometida con su misión.

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